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El proceso empieza cuando el efluente a tratar entra al sistema.El tamiz de entrada produce una primera separación de sólidos, los cuales son transportados por un tornillo sin-fin, compactados y descargados en un contenedor. Mientras tanto, el líquido desbastado pasa al recinto de desarenado, donde las arenas son decantadas en el separador con ayuda de una soplante (no incluida), transportadas y descargadas del mismo modo. Finalmente, los flotantes y grasas son también retiradas gracias al correspondiente tornillo. El tamiz es autolimpiante, a través de un sistema automático de tornillo sin fin y cepillos de limpieza incluidos en el borde la espiral. Cada sistema de evacuación dispone de una bandeja de descarga independiente, pero es posible utilizar un único contenedor para la recogida de todos los residuos. Disponibles en distintos tamaños, materiales y capacidades, desde 30 hasta 1000 metros cúbicos a la hora.
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